¿Por qué debemos aprender a emprender e innovar?
Vie, Jul 24, 2009
Por: Keneth Gent F. // Ingeniero Civil // Magíster en Ingeniería Industrial // kgent @momentocero .cl
Antes de responder la pregunta, resulta fundamental definir qué entenderemos por “emprendimiento” e “innovación”. El emprendimiento es una actitud de vida. El “Espíritu Emprendedor” satisface nuestro sentido de realización, nos hace felices. Importante es entender que empresario no es sinónimo de emprendedor, ni viceversa. Es fácil probarlo, ya que si un empresario muere, sus hijos heredan sus empresas y se transforman de inmediato en empresarios, no por ende en emprendedores.
Lo fundamental para quienes desean potenciar su espíritu emprendedor es hacerse preguntas clave: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Para dónde voy? En las respuestas de estas preguntas, las personas adquieren fortaleza para emprender con éxito, pudiendo superar las adversidades, soportar fracasos, tolerar el riesgo y la incertidumbre permanentes. Por otro lado, “innovar es ver
lo que todos ven, pensar lo que algunos piensan, y hacer lo que nadie hace” (H. Bucarini). Un invento o una buena idea no implican innovación. La innovación exige “creación de valor” [1].
A mi modo de ver, hay tres razones fundamentales por las cuales aprender a emprender e innovar resulta prioritario y fundamental:
• Existe un “condicionamiento genético”: Buscar desarrollarnos, ¿forma parte de nuestro ADN como especie? Al revisar la historia y las distintas civilizaciones, resulta evidente que sí, por eso hemos dominado el planeta. Nos mueve un permanente deseo de superación que nos lleva a querer desarrollarnos [2].
• Existe un deber ético y moral: Quien no sabe “quién soy”, “qué quiero” y “para dónde voy”, es muy probable que esté triste, desmotivado y deprimido. Hoy, en Chile, una de cada cinco personas tiene trastornos depresivos [3] y la percepción de nuestra gente respecto de su propia vida es altamente “infeliz”. Preocupante, si se considera que la vida no tiene sentido si no logramos encaminarnos a nuestra “felicidad profunda”.
• Evidencia empírica avala su vínculo con el desarrollo y la prosperidad: Existe un círculo virtuoso que liga al emprendimiento empresarial con el crecimiento económico, y a éste con el aumento del empleo, lo que deriva en desarrollo (más y mejores oportunidades para los habitantes y un alto estándar en su calidad de vida). Entonces, el emprendimiento es una fuente de movilidad social concreta que permite reducir las brechas de inequidad en la sociedad [4].
Como no soy economista, mucho me sorprendió saber que, de acuerdo a un estudio realizado en más de 80 países en vías de desarrollo durante los años 1980 y 2000 [5], se muestra que, por lejos, lo más relevante para superar la pobreza es el crecimiento económico (y no las políticas públicas de aumentar el gasto social). En el mediano plazo, la menor pobreza explicada por crecimiento es del orden del 75% y por política social es del orden del 25%. En cambio, en el largo plazo, estas cifras corresponden a más del 95% en favor del crecimiento y menos del 5% por política social. ¿Por qué? Porque el crecimiento equivale a que la gente “aprendió a pescar” y no se debe estar siempre “regalándole el pescado” (no sustentable en el largo plazo).





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